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92.1 FM Estereo Tecnologico, Online 92.1 FM Estereo Tecnologico Radio en vivo internet Añadir a su sitio. que ha sido, y seguirá siendo a través de los tiempos, ejemplo de fe y patriotismo. El ímpetu de la reforma se convierta en paz. México logra su primera suma, Porfirio Díaz. Después, como para abrir otra vez con sangre otra página de esperanza, el huracán de la revolución: Madero, Carranza, sangre de México. Un pueblo se levanta, y el reloj de la historia marca una hora distinta. México se suma al dolor del mundo en un mar de confusiones la patria se desgarra y sufre en la sangrienta lucha de la revolución social por la dignidad humana, por la verdad que está en sus campos, en sus fábricas y en sus hijos. Semillas tiernas que siembran las manos de los maestros en los surcos fecundos de la escuela, para germinar en hombres fuertes del mañana. Almas limpias que han de forjar el futuro glorioso de la patria. Pero corre, corre que llegas tarde a tu cita. No tengas temor, sigue adelante. Siempre adelante. Éste es el salón de recepción. Es bello, ¿verdad? Pero no te cohíbas, que aunque aquí han estado las más grandes personalidades de todo el mundo, ninguna ha sido mejor que tú. Y éste es el salón de embajadores. Sí, éste es Juárez. Aquél pastorcito indio y más tarde presidente, que luchó contra los invasores y se enfrentó a Europa, y que consagró su vida al servicio de su pueblo. Y éste, es Hidalgo. El cura anciano que rompió cadenas y tocó campanas, y que dio a tu pueblo su primer bandera. Es un honor para los maestros que nos haya llamado el señor presidente. Bueno, el señor presidente ha escogido a los que sabe que hemos hecho algo en el campo. Ahora sí hay algo importante que hacer. Tengo una cita con el señor presidente. Precisamente acaban de salir los maestros. La cita era a las , señorita Salazar. Se me hizo un poco tarde, como vengo de tan lejos Radio Permítame un momento. Pase usted, señorita Salazar. Tengan la amabilidad de esperar un instante, señores doctores. El señor presidente los recibirá enseguida. A ustedes los recibirá después, señores secretarios. Primero quiere terminar con el asunto de los maestros y los doctores. El señor presidente le espera, señorita. Tome asiento, señorita Salazar. En esta lista de maestros rurales que se han distinguido en el servicio de la patria, figura su nombre. Por eso me permití llamarlos, para solicitar de ustedes una colaboración tan importante y delicada, que rebasa los términos de su deber profesional. Como usted sabe acabo de inaugurar mi gobierno, y estoy absolutamente resuelto a enfrentarme a los graves problemas que pesan sobre México. La pura decisión de un hombre. Así sea el presidente de la república, nada puede frente a problemas tan arduos y arraigados. Por eso he convocado a todos los mexicanos sin diferencia de partidos ni banderas, para que me presten su ayuda. Nuestros campos, que deberían producir lo que el país consume, están improductivos. El terror implantado en muchos rincones de la república por políticos inmorales, es una de las causas del abatimiento de nuestra economía. Por otra parte, mientras los grandes núcleos humanos no salgan de las tinieblas del analfabetismo, no podremos levantarnos de este letargo de siglos. Tenemos que llevar va nuestras costas, y a nuestros pueblos de la meseta, la salubridad. México carece de agua. Agua, carreteras, caminos vecinales, alfabeto y moralidad oficial, esos son los primeros apremios de la empresa que me he propuesto acometer, contando, como sé que cuento, con el concurso fervorosos de los buenos mexicanos. Sí, señor presidente. Yo se bien lo que significa para usted el bien público, Srta. Salazar, y la invito a que hagamos juntos un esfuerzo para salvar a nuestro pueblo. Se espera tanto de nosotros, y tenemos tanto que hacer, que solamente haciéndonos la decisión de ir hasta el sacrificio podremos cumplir con México. y con nuestro corazón. Irá usted a Rio escondido. Sí, señor presidente. Su misión es dura, Srta. Salazar, pero usted es fuerte y tiene el brío necesario para acometerla. Deposito en usted toda mi confianza, y le ruego que me escriba tan pronto como tenga soluciones concretas que ofrecerme. Por más grandes y dolorosos