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92.9 FM España FM, Online 92.9 FM España FM Radio en vivo internet Añadir a su sitio. Yo quiero irme muy lejos de aquí, en dónde no vuelva a oír hablar de esta tierra. Tráigame al doctor. Dígale que hay viruelas en el pueblo, y que lo necesito. ¿Qué le traiga al doctor para que lo mate don Regino, como mató a mi hijo? No, niña. Hágalo por esa pobre mujer, por favor. Está bien, niña. Dése cuenta de que usted se está muriendo, señora. Déjeme salvar a su hijo. No. Entienda que tiene que entregármelo. No. Usted se está muriendo. Hay que enterrarla inmediatamente, y quemar esta casa. Salga con esa criatura. Por supuesto que está usted vacunada, ¿verdad? Le ordené que se largará de Río Escondido. ¿Qué no entendió? ¿Usted qué hace aquí? Acaba de morir de viruelas esta mujer. Hay que enterrarla inmediatamente, para evitar el contagio Además hay que quemar esta casa. ¿Qué qué? Esta casa es mía, lo mismo que todas las demás de la calle. Usted me la quema, y yo lo cuelgo de un mezquite. ¿Oyó? Este cuerpo lo entierran ustedes dos, y luego, luego. = Sergio, échale una red a esta vieja, y a cabeza de silla llévatela hasta el panteón. Y ustedes vean que la entierren, no quiero pestes en Río Escondido. ¡Vámonos! No salga usted, señor cura, no se comprometa. Vienen por nosotros. Encárguese usted del niño, señor cura. Vamos, Felipe. ¡No! Son ustedes los que deben encargarse de ella. Déjenme salir a mí. No tengan miedo, que no venimos a hacerles nada. Qué bueno que no se ha ido, doctor. Mi jefe lo necesita urgentemente, le ha entrado la viruela. Dice que usted tiene que curarlo. ¡Vámonos! ¡Fuera de la casa de Dios! ¿Ya se convenció que no se trata de ninguna trampa? Yo me estoy muriendo, y usted tiene que salvarme si no quiere que me lo lleve por delante. Pues ya que me habla usted como hombre, y no como enfermo, le voy a contestar también como hombre, y no como médico. Guárdese sus amenazas y oiga bien lo que voy a decirle. Lo voy a atender, no porque le tenga miedo, porque al fin y al cabo todos nos tenemos que morir, lo voy a atender por interés. Usted me ha puesto condiciones, y yo también tengo mis condiciones. Y tiene que aceptarlas si quiere que lo cure. ¿Y cuáles son sus condiciones? Son nada más dos. La primera, que tiene usted que entregarle la escuela a la maestra. Sacar los caballos y mandarla arreglar. Está bien. Brígido, que saquen los caballos de la escuela y que la arreglen. Está bien, jefe. ¿Cuál es la segunda condición? La segunda, pues Radio Usted está enfermo, pero usted es un solo individuo, y yo tengo que salvar del contagio a todo el pueblo. Hay que vacunar a hombres y a mujeres, a grandes y chicos. Ordene usted que se formen todos en la plaza, y mande traer toda la vacuna que tengo en Santiago de la Sierra. Rengo, que se forman todos en la plaza. Que te acompañen dos o tres, no sea que se alboroten los indios. Sí, jefe. Ahora cúreme. Primero mande usted traer la vacuna. ¿Qué esperan que no van por la vacuna? Agarren mis mejores caballos, y ya están de vuelta aunque los revienten. Sí, jefe. ¡Fuera, vamos pronto a los caballos! ¡Que hay que ir a Santiago de la Sierra a por las =afueras= del doctor! ¡Pronto, que se nos muere el jefe! ¡Yo me adelanto para que me releven en el llano! ¡Llévenlas a la plaza para que las vacunen! ¡La que no quiera ir, quémenla! ¡Dalenlé para la plaza, atajo de indios desgraciados! ¡Ándele! ¡Muévanse! ¿Qué forma es esta de tratar al pueblo? ¡Vamos! ¿Pero no se da cuenta de lo que está pasando? Haga algo, por favor. Yo Radio ¿pero qué puedo hacer yo, hija? Pues válgase de la campana. Intervenga para que se dejen vacunar. ¡A rezar! ¡Fuerte! ¡Fuerte! ¡Vamos! El doctor los está esperando en la plaza. Váyanse para allá en orden, y Dios los bendiga. No, no, primero vayan a que los vacunen. Déjense de besuqueos, y cumplan con su deber. Muchas gracias, padre. Yo creo que no han de tardar los muchachos con la vacuna para los indios, jefe. Ahí fuera está formado todo Río Escondido. ¡Si viera nomás que cola! Por cierto que todos los días aprende uno algo nuevo. ¿Por qué dices eso? Pues por lo que acaba de pasar. No grites tanto. Acércate. Es que estos malditos indios, no le hacen el menor caso a la autoridad.