102.9 FM XHRPU

102.9 FM XHRPU, Online 102.9 FM XHRPU Radio en vivo internet Añadir a su sitio. Bill, un trabajo. ¡Un trabajo! Bill tiene trabajo, Bill tiene trabajo, Bill tiene trabajo, Bill tiene trabajo. ¡Vaya! Escuchen ustedes. Si quieren cocinar en este cuarto Radio Radio tengan al menos sentido común para abrir una ventana. Oiga, Sra. Mandel. ¿Sí? Si no tiene cuidado, Radio alguien se acercará sigilosamente y le robará el alquiler. Quizá el trabajo en el almacén ralentice su afilada lengua. Yo hubiera preferido algo en círculos literarios o bancarios. Pero después de todo hay cierta dignidad en la profesión de almacenista. La banca tampoco es muy buena hoy en día. Eh, ¿a dónde vas? Tengo que ir a pillar más crema. ¡Oh, Bill, ya tienes trabajo! Eh, amigo. No debes entrar ahí. Ibas al lugar equivocado, ¿no? No, iba a peinar bombillas. Eh, antes de comprar bombillas, ¿quieres hablar con nosotros? ¿Quieres conducir un camión? Sí. Mira, hermano, nosotros conducíamos para Maritime. Como hay tanta gente buscando trabajo nos rebajaron el sueldo casi un %. Sí, y tenemos un pequeño problema. No es intención de Bill Wade quitarle el trabajo a ningún hombre. Pero estoy desesperado. Sí, y nosotros también. Ésta es nuestra posición. Trabajas todas las horas, noche y día, llueva o nieve. Y al final de la semana no tienes un salario digno. Yo no tengo ningún salario. Cualquier cosa es mejor que nada. Mira, hermano, Radio si evitamos que conduzcan los camiones unos días más, Radio podemos tener una oportunidad. No quiero soltar sentimentalismos, Radio pero es cuestión de tener un techo donde vivir. Y comprar leche para tus hijos. Sí, es duro. Pero entiende mi situación. Llevo cuatro meses casado y le he dado a mi mujer mis últimos centavos. Colega, será mejor que entres en razón o te pasará algo. En estas circunstancias, Radio algunos padres de familia podríamos tener mal genio. Sí, entiendo lo que quieres decir y no te culpo. Si algo sucede, no seré yo el que grite, Radio pero iré a casa esta noche con dinero en el bolsillo. De acuerdo, colega. Espero que no te pase nada. Date prisa. Siento que tuvieras que ser tú. Bueno, supongo que os veré pronto. ¿Así que sigues adelante, amigo? Sí. ¿Todavía quieres arriesgarte? Sí. ¡Eh! Eh, ¿estás bien? Supongo que está herido. ¿Estás bien, amigo? Supongo que hablaban en serio. Mejor venga aquí y siéntese. Estoy bien. Bill, ¿qué ocurre? ¿Qué ha pasado? Lo más asombroso. La sorpresa del siglo. Bill Wade trae a casa cinco dólares en efectivo. Oh, Bill, cariño, estás herido. ¿Qué pasa? ¿Qué ha sucedido? Un colega le dio un camión a Bill. Al camión no le gustaba Bill. Así que el camión huyó con Bill. Terminó el trabajo del día y llevó cinco dólares a casa. Oh, cariño, no hables. Ven y acuéstate, voy a por un médico. Oh, no, no. Deberías avergonzarte. Los médicos cuestan dinero. Estoy bien. Mira. Estoy listo para ir a bailar. Oh, Bill. ¡Bill! ¡Oh, Bill, estás herido! Cuéntamelo, cariño, ¿qué ha pasado? Bill, por favor, háblame. Bill, abre los ojos. Cariño, mírame. ¡Sra. Mandel! ¡Sra. Mandel! ¡Sra. Mandel! Mire aquí. ¿Podría darme alguna labor? Necesito trabajar. NO SE NECESITA AYUDA Escuche, mi marido está enfermo. Mi vida está en crisis. Tengo una chica allí esta noche. Tiene cuatro hijos menores de seis años. Escuche Radio Haré lo que sea. Debo conseguir dinero. No puedo dejarle morir. Fregaré suelos, lavaré platos Radio Lo que sea. Sí, es duro, nena. Lo sé. ¿Quieres un plato de sopa o un café? ¿Cree que podría comer? El doctor no dijo si debía usar el dinero para comprar las cosas, ¿no? Con la mitad de las habitaciones vacías y nadie pagando el alquiler Radio Radio yo no puedo hacer nada más. Oh, usted ha sido espléndida. No vas a morir, Bill. No dejaré que mueras. No hay nada que yo no haría. ¡Nada! ¿A dónde va? A la farmacia. Parece un poco pálida. Usted ha sido un ángel, Sra. Mandel. Y cobrará su alquiler. Y cada centavo que me ha prestado. Ha olvidado el pintalabios, ¿verdad? Cuidaré de él mientras esté fuera. Buena suerte. Es extraño, ¿verdad? Todas las cosas que hacemos las mujeres por nuestros hombres. Nunca podemos contárselas. Carol. Carol. Sí, Bill, ¿qué pasa? Carol, ven aquí. Agáchate. No te vayas. No lo haré. ¿Por qué no me besas? ¿Me amas? Por supuesto. Déjame ver. Bill. ¿He cambiado? ¿Parezco diferente? Estás preciosa. Oh, cariño. Mi corazón. Yo tuve un corazón. Supongo que debes tenerlo ahora. De una forma u otra. Parece que ha dejado de latir. ¡El mío está latiendo, Bill! Siéntelo latir, siéntelo. Late muy deprisa. Intento darte algo de mi fuerza Radio Radio para que te pongas bien. Bill. Hola, señor. Siempre dije que acabarías en el arroyo. Escucha, Tony, espera. Tú no lo entiendes. Es por Radio ¡Aléjate de mí, zorra! Tony, por favor, tú no sabes Radio ¡No quiero saber! Oh. Oh. Venga conmigo, hermana. ¡No! ¿A dónde me lleva? A la cárcel. ¿Qué me van a hacer? Seis meses. ¡Oh! ¡Oh, no! Enviaban a las chicas de su edad a la Residencia Morgan para chicas, Radio pero ahora está cerrada. Por culpa de la depresión. Embriaguez son tres meses más. Escuche, agente. Yo donaba dinero a esa residencia. ¿Usted? ¡Vamos! No, espere, puedo hablarle de ella. El % por ciento de esas chicas fueron