Radio Alegria 95.7 FM

Radio Alegria 95.7 FM, Online Radio Alegria 95.7 FM Radio en vivo internet Añadir a su sitio. ¿Cantar yo? Bueno Radio ¡Pero si acabo de llegar! ¿Llevas la voz en la maleta? ¡Basta de remilgos, canta! Que te lo diga el tío, me puse a cantar en el viaje y Radio ¡Pum, pam, pim, pom! Hubo un explosión, ¿verdad? Sí, sí. ¡Qué explosión, papá! ¡No me fío de tío Pablo, canta! Bueno, si se cae la casa, allá tú, abuelito. ¡Que se caiga, canta! Canta desafinando ¡Madre mía! ¡Fantástico! ¡Cállate! ¡Ay! ¿Qué tal? ¡Muy bien, muy bien! ¡Formidable! La señorita Elizabeth te va a ser muy necesaria. ¿Quién me dijo que era solista en el colegio? No te engañaron. Cuando cantaba, siempre me quedaba sola. Si querías hacer un chiste, te advierto que no me divierten. Hora de merendar. Aún no tengo ganas. No importa, es hora de merendar. Señor, hemos trazado un plan. Y hay que cumplirlo con rigurosidad. Sí, sí. Ya voy a merendar. "This way, please. It's very important to keep a timetable!" ¡Solista! Tú me dijiste que era solista. Voz potente. Sí. Y melodiosa. Eso no. No eres gracioso, Pablo. Perdona. Absuelto. Abuelo. ¿Qué? Me sentará mal la merienda con una mentira dentro. ¡Mentira, pecado! ¿Cuándo has dicho una? Dicho no, cantado. ¿Qué? Óyeme cantar. No. Dos veces, no, ¿eh? Sí, abuelo. No tengas miedo, tío Pablo. Es una canción italiana Radio que te traigo de España. Escúchala, abuelito. Venga esa canción. ¡La solista! Resignación cristiana, papá. ¡Que va a hacer falta! Venga la cancioncilla. Canta en italiano ¡Bravo, Marisol! ¿Quién diría que cantabas tan bien? ¿Dónde la aprendiste? Cuenta mamá que papá la cantaba siempre. Sí, y él la aprendió de la suya. Al cabo de los años, Radio vuelve a esta casa. Y ahora, ¿me perdonas la mentira de antes? Bueno Radio En su día tu padre también me mintió. Y su mentira duró minutos. Vino a ofrecerme enseguida la verdad. Tú has tardado menos. Gracias, Marisol. ¡Ah! Si no tienes ganas, no meriendes. Éste es tu dormitorio, Marisol. ¿Sí? Muy alegrito, ¿eh? ¿Está usted segura de que es aquí donde he de dormir? ¿No se habrán equivocado? Perteneció a la señora Condesa. Su abuelo no ha permitido que la usase nadie hasta hoy. La señora condesa murió aquí. ¡Sopla! ¿Cómo? Nada, es una frase de pena. ¿Me dejas que te dé un beso? Sí. Yo fui la niñera de tu papá. ¿Cómo te llamas? Clara. Pero él me llamaba Taya. Todos me han llamado ya Taya siempre. Dame otro beso, Taya. Marisol, no entretener con besitos. ¿Sí? A las :, tienes que estar acostada. Su reloj va adelantado. ¿Verdad que faltan minutos? Sí, lo menos . Sabíamos que ibas a venir y teníamos miedo. Pero, nos dicho el mayordomo Radio que en la cena ha visto sonreír al señor Conde. Pero poquito, no nos vamos a engañar. Hay que enseñarle. Si me ayudan, en días, reirá a carcajadas. Como antes de perder a la condesa Radio y de que pasara la desgracia que se llevó a su hijo. A mi papá, ¿verdad? A mi Carlos. Pobre abuelo. No sé, me parece Radio que estoy empezando a quererle. Se hace querer la mocosa. Es un sol de criatura. Un rayo de luz. No me duele el haberla traído. Y pensar que nunca quisiste verla ni en fotografía Radio Ya ves, una foto me hizo cambiar de idea. La encontré revolviendo unos papeles tuyos. ¿Sí? Primero la aparté a un lado. Pero la seguí mirando la reojo. Era chatilla como yo. Y te sentiste abuelo. No, me sentí viejo. Y me dio miedo de marcharme Radio sin despedir de lo que también era mío. Lástima que Radio ¿Qué, papá? Que no sea nuestra solamente. Elena no es como te has empeñado en imaginarla. ¿Qué dices? Ahí tienes la prueba. Tu nieta ha venido a pasar el verano sin que haya puesto obstáculos. No dirás que esa mujer te ha ganado la voluntad. Mi voluntad la gana la razón. Eso me enseñaste y no lo he olvidado. ¡No esperaba esta deserción! En efecto, estoy solo. Estar en contra de tus rarezas, no contra ti. ¿Raro yo? ¡Calumnias! ¿Qué? ¿Se ha acostado ya? Sí, señor Conde. Pensaba si debería quedarme arriba Radio No es necesario. Duermo cerca. Buenas noches. Buenas noches, hijo. Buenas noches. ¿Qué miras tú? Nada, papá. Me voy a la cama. Sí, papá. ¡Ah! Gracias, abuelo. ¿Eh? ¿No dormías? Te esperaba. ¿A mí, por qué? ¡Qué sé yo! Pero no me he equivocado.